Paseo por Alemania

Paseo por Alemania

En mi anterior artículo os resumí mis primeros pasos por Alemania, una vez decidido que me trasladaba de país. Pero antes y mientras trabajaba en España, aprovechaba mis vacaciones para hacer un curso de alemán en tierras teutonas y pasarlo lo mejor posible.
El paseo por Alemania comenzó en Bayern (Baviera), concretamente en München, Munich para nosotros. Vivía en una residencia de estudiantes, alemanes, iraníes, franceses y yo como representante española, no conocí a nadie más de la tierra. En las clases había también otras nacionalidades, Recuerdo especialmente a una familia vietnamita, exiliados. El matrimonio y la abuela estaban obligados a asistir a las clases, pues ya se les había concedido el asilo político. La abuela, pobrecita, era del tiempo de los dinosaurios y se pasaba la clase dormida acostada sobre dos mesas. Debía de ser una tortura para ella.
Un día me encontré, de camino a la escuela, con mi profesor de alemán. Me preguntó si quería tomar un café y le dije que estupendo. De pronto y aduciendo que tenía prisa (mis conocimientos de alemán eran más que penosos y poca conversación podía darle) pide la cuenta, paga y se va. Yo no había terminada mi café y tenía tiempo, así que intrigada por lo barato que habían salido los cafés, leí la carta y comprendí ¡el tipo había pagado sólo su café! Y yo que creía que me había invitado. En fin, primer aprendizaje en mi paseo por Alemania: cada uno se paga lo suyo. Nada de repartir a escote, ni poner dinero para una ronda. Los gorrones definitivamente lo tienen difícil en Alemania.
Munich me parece, después he vuelto en varias ocasiones, una ciudad preciosa, grande, espaciosa , gente amable y buena cerveza. Curiosamente y a lo largo de mi vida en Alemania, nunca estuve en la Oktoberfest. Marienplatz es como el centro neurálgico de Munich, edificio dominante el Ayuntamiento, de estilo neogótico. Aquí precisamente se instala el mercado de Navidad. No te lo pierdas si estás por ahí en esas fechas. Los profes nos llevaron a tomar cerveza y comer codillo al Augustiner, ¡fantástico!, muy buen ambiente y gente encantadora. En verano y al aire libre, lo mejor el Englischer Garten. Con la escuela visitamos varios lugares cercanos a Munich, como Dachau, el primer campo de concentración construido en Alemania, la verdad me alegré cuando se acabó la visita, se te encoge el alma. Nunca más volví, ni volveré a visitar un lugar semejante. Más alegre fue la visita al castillo de Neuschwanstein, lo mandó construir el Rey Loco Ludwig II, buenas vistas, modelo utilizado por Walt Disney, lo que no me extraña, porque cuando estás allí, pareces encontrarte en un cuento de hadas.
Bueno me estoy alargando y este blog no pretende convertirse en una guía turística, así que seguiré mi paseo por Alemania. La siguiente etapa fue Frankfurt am Main, en el estado federado de Hesse, una escuela alternativa y mi primera WG (Wohngemeinschaft- Piso compartido). Realmente, durante esta estancia no aprendí mucho alemán, la clase la dominaban con diferencia los españoles, así que nuestros debates empezaban en alemán y a los pocos segundos se discutía en español, lástima por el profe y dos alumnas de los países nórdicos que no podían seguirnos. ¡Me lo pasé en grande!. Hicimos piña los españoles, durante la semana, además de las clases, nos íbamos de ruta gastronómica y cervecitas por Frankfurt. La ciudad no me gustó mucho, pero había buen ambiente. Los fines de semana nos escapábamos y “turisteábamos” la Weinstrasse (Ruta del vino), no os voy a relatar lo que hacíamos, porque parece evidente, la Romantikstrasse, Maguncia…. Etc.. Puro turismo, disfrutando de la buena cocina, del buen vino. Le tomé gustó al vino blanco alemán, muy afrutado y muy muy rico. Hacíamos una pila de kilómetros y lo pasábamos genial.
Continuando el paseo por Alemania, nos vamos al estado federal de Schleschwig-Holstein, concretamente a Helgoland, una isla cedida por Gran Bretaña a Alemania en 1890. La normativa municipal prohíbe los coches en la isla. Es muy pequeñita y se puede recorrer sin hacer ningún esfuerzo en un día, con paradas para comer, un ratito de playa, etc, o sea muy tranquilo todo. Esta fue prácticamente una despedida de Alemania, mis últimas vacaciones allí. Las familias pueden utilizar unos carritos de madera para transportar a los niños, disponibles en muchos lugares y gratuitos. Un paraíso para pensar, descansar, leer, desde luego el lugar equivocado para juergas. Familias y personas mayores son sus huéspedes habituales. Horarios rigurosos para comer, si quieres comer medianamente y si te gusta dormir hasta tarde, vete olvidándote del desayuno. Realmente no entendí muy bien eso de que el comedor del hotel cerrara a las nueve de la mañana, a las dos de la tarde y a las ocho de la noche, pero bueno ¡que estamos de vacaciones!.